100 años de historia de una empresa

Schmalz Historia de la Empresa

Especialmente el continuo cambio de los mercados ha sido un elemento que ha acompañado a la empresa todo el tiempo. La finitud de los ciclos de vida de los productos y el significado práctico de un cambio tecnológico supusieron continuos desafíos nuevos para Schmalz.

La fundación de la fábrica de cuchillas de afeitar Johannes Schmalz en Glatten, Alemania

Cuchillas "Glattis"

Todo empezó con una máquina para fabricar cuchillas de afeitar de alta calidad que construyó Johannes Schmalz en 1910.
Motivado por un premio ofrecido por el director de la fábrica en la que trabajaba, el ambicioso inventor desarrolló una máquina para la fabricación de cuchillas de afeitar de alta calidad. Sin embargo, al no obtener el reconocimiento esperado, sacó sus consecuencias y dejó la fábrica de relojes.  Para llevar sus ideas a la práctica, adquirió un molino de aceite con rueda hidráulica en la actual sede de Glatten y fundó allí la fábrica de cuchillas de afeitar Schmalz en noviembre de 1910.

En los primeros tiempos, el mañoso alemán de la Selva Negra desarrollaba y construía él mismo todas las máquinas importantes, como por ejemplo la máquina automática de lijado y pulido de las cuchillas de afeitar. El continuo crecimiento de la empresa hizo necesaria en los años siguientes la adquisición de nuevas máquinas. La máquina automática para envolver cuchillas de afeitar, comprada en los años 20 y capaz de envolver hasta 70 cuchillas por minuto, explica el dinamismo con el que se había desarrollado la empresa hasta entonces. En este tiempo, el empresario hizo los primeros contactos con Turquía y Rusia.

Poco tiempo después conseguía exportar una gran cantidad de cuchillas de afeitar a China y a Rusia.   Inspirada en el nombre de su sede, Glatten, en 1938 nace por fin la marca de cuchillas de afeitar Glattis. Schmalz ha registrado el término como signo denominativo. Con un volumen de hasta 600.000 cuchillas de afeitar vendidas al mes, el empresario disfrutó durante décadas de un éxito extraordinario.  

La era de los aparatos de transporte y de pista de aeropuertos

Máquinas de Transporte

Con el avance de la maquinilla de afeitar eléctrica después de la segunda guerra mundial, se hizo necesaria una reorientación a fondo de la empresa. En esta época, el hijo del fundador, Artur Schmalz, tomó las riendas de la empresa.  Este ingeniero se dio cuenta de que en las empresas agrícolas de los alrededores cada vez se utilizaban más tractores, para los que, sin embargo, no existían los remolques adecuados. El joven director que ya había ganado en la escuela un concurso técnico sobre el tema dirección de vehículos  desarrolló entonces el volquete Schmalz, que era especialmente adecuado para rodar en pendientes escarpadas, y patentó de inmediato la rueda de apoyo que incorporaba.

En el tiempo que seguiría, Artur Schmalz amplió la gama de productos de la empresa con otros innovadores equipos de transporte para la agricultura y la industria. También obtuvo pedidos del Correo y los Ferrocarriles alemanes, que aumentaron el éxito de la empresa. Apasionado piloto de planeador, Artur Schmalz puso su atención en las necesidades de transporte en los aeropuertos. Pronto empezó a fabricar carros transporte especiales, gasolineras móviles y escaleras de acceso a la cabina de pilotaje de aviones. En los años siguientes, Schmalz suministraba sus vehículos a casi todos los aeropuertos alemanes y al aeropuerto de París también.

A principios de los años 60, el carro de secado de pintura se convierte en un nuevo e importante punto central de la producción. Estos carros permiten un proceso racional de secado de componentes de muebles, así como el almacenamiento entre cada uno de los pasos de la producción. A principios de los años 70, Schmalz vendía aprox. 1.000 carros de secado de pintura al año suministrando junto a África y Norteamérica, también a países de Europa Oriental.  

Nueva orientación hacia la tecnología del vacío

Ventosa

En 1984, el Dr. Kurt Schmalz, nieto del fundador, toma la dirección de la empresa. En 1990, su hermano Wolfgang Schmalz entra a formar parte de la dirección de la empresa. Ya en sus tiempos de escuela y universidad, Kurt Schmalz había trabajado en proyectos y pedidos de empresas. Fue aquí donde desarrolló su pasión por el pensamiento innovador. Pronto se dio cuenta de que era necesario un nuevo programa de productos.

Durante una feria de muestras, una gran empresa de carpintería buscaba un dispositivo de sujeción con el que fijar rellenos de puertas durante el mecanizado. Esto es lo que lleva finalmente al Dr. Kurt Schmalz al uso de la tecnología del vacío. Desarrolla una mesa de trabajo especial con ventosas de vacío y un generador de vacío que funcionaba con aire comprimido. El operador arrancaba el generador de vacío pisando un pedal. En cuanto una pieza se colocaba encima de la mesa, era aspirada y se podía bascular o voltear.  

Por motivo de la buena marcha de los negocios, la empresa abre en 1991 su primera filial en el extranjero – en Nürensdorf, Suiza. Hoy cuenta con otras 15 en Europa, Asia y América. Además, Schmalz dispone de una red de socios comerciales en más de 60 países. De este modo, Schmalz está representada en todos los mercados importantes del mundo.

En las últimas décadas, el mercado de la técnica de vacío ha estado marcado por Schmalz y la elevación y el movimiento de piezas con vacío sigue ofreciendo un gran potencial. Por ejemplo, los componentes de vacío son cada vez más inteligentes y suministran a los usurarios importantes datos de los procesos. También aquí ha sido Schmalz quien ha marcado la tendencia: Un vacuestato/presostato envía informaciones vía NFC (Near Field Communication) directamente al smartphone o tablet – una absoluta novedad en la técnica de la automatización. Con este producto, Schmalz es elegida en 2016 entre los «Top 5» del Hermes Award, uno de los premios de la industria más codiciados del mundo.

La prueba de que Schmalz siempre mira más allá de su propio horizonte la da la entrada de la empresa en un nuevo campo de negocios: En el desarrollo y fabricación de soluciones para sistemas de acumulación de energía, Schmalz aprovecha sus profundos conocimientos para los sistemas de fabricación, así como para la técnica del plástico y de la manipulación.

Con Andreas Beutel, en 2016 se incorpora a la dirección de la empresa un experto en producción con experiencia internacional.

Versatibilidad, fuerza innovadora y una absoluta orientación a las necesidades de los clientes marcan la historia de la empresa – y son al mismo tiempo la base para un futuro lleno de éxitos.