Las ventosas flotantes funcionan según el principio de Bernoulli y permiten manipular piezas finas y sensibles (como láminas, papel o células solares) con escaso contacto. La ventosa flotante genera un colchón de aire sobre el que la pieza "flota". Con ayuda de un flujo elevado se compensan las fugas y, de este modo, las piezas porosas también pueden manipularse y separarse.