GHG Protocol (Protocolo de gases de efecto invernadero)
El Protocolo de Gases de Efecto Invernadero (GHG Protocol) es la norma reconocida internacionalmente para la contabilidad de las emisiones de gases de efecto invernadero. Define métodos uniformes que las empresas pueden utilizar para registrar sus emisiones, convertirlas en equivalentes de CO₂ (CO₂e) y notificarlas con transparencia.
Equivalentes de CO₂ (CO₂e)
La base es el cálculo en CO₂e (equivalentes de CO₂), una unidad de medida normalizada que permite comparar el impacto climático de los distintos gases de efecto invernadero. Los gases de efecto invernadero como el metano (CH₄), el óxido nitroso (N₂O) y los gases fluorados tienen un potencial de calentamiento global (PCG) significativamente mayor que el dióxido de carbono.
En la conversión, cada gas de efecto invernadero se multiplica por su factor GWP para convertirlo en equivalentes de CO₂. Por ejemplo, una tonelada de metano equivale a unas 28 - 34 toneladas de CO₂e, dependiendo del periodo de referencia. Esta normalización permite un balance comparable de gases de efecto invernadero en la Huella de Carbono de Producto (HCP), independientemente de las emisiones generadas en el ciclo de vida del producto.
Alcance 1, Alcance 2, Alcance 3 - categorías de emisiones en el Protocolo de GEI
Este cálculo en equivalentes de CO₂ constituye la base para presentar las emisiones de forma transparente y comparable. Sin embargo, para que las empresas puedan registrar sistemáticamente su huella de carbono de producto (PCF), también necesitan una estructura clara en cuanto a las fuentes de emisión que se están considerando. Aquí es precisamente donde entra en juego el GHG Protocol con sus tres llamados alcances.
Alcance 1: Emisiones directas
El alcance 1 comprende las emisiones directas de gases de efecto invernadero que se producen dentro de la propia empresa. Se trata, por ejemplo, de las emisiones procedentes de la combustión de combustibles fósiles en las instalaciones de producción, los vehículos de la empresa o los sistemas de calefacción. Estas emisiones están directamente relacionadas con fuentes propias o controladas y a menudo pueden reducirse mediante medidas de eficiencia energética y el uso de energías renovables.
Alcance 2: Emisiones indirectas derivadas de las compras de energía
El alcance 2 se refiere a las emisiones indirectas derivadas de la compra de energía, como electricidad, calefacción urbana o vapor. Aunque estas emisiones no se liberen físicamente in situ, forman parte de la huella de carbono de la empresa, ya que el consumo de esta energía depende directamente del funcionamiento. Las medidas de reducción incluyen el interruptor a la electricidad verde, el uso de tecnologías de aprovechamiento de energía y la reducción de la demanda de energía.
Alcance 3: Emisiones indirectas a lo largo de la cadena de valor
El alcance 3 tapa todas las demás emisiones indirectas de gases de efecto invernadero que se producen a lo largo de toda la cadena de valor. Incluye las emisiones procedentes de la preproducción de materias primas, la cadena de conexión, el transporte y la distribución, la fase de uso de los productos y su reciclado, reutilización o tratamiento al final de su vida útil.
Dado que el Alcance 3 suele representar la mayor parte del PCF, la recopilación precisa de datos, el análisis y la cooperación con los proveedores son cruciales en este caso.
Importancia del Protocolo de GEI para las empresas y la protección del medio ambiente
El Protocolo de Gases de Efecto Invernadero (GHG Protocol) es la norma más importante del mundo para la contabilidad climática de las emisiones de gases de efecto invernadero. Proporciona a las empresas una base fiable para calcular su huella de carbono, elaborar informes de sostenibilidad y aplicar estrategias eficaces de protección del clima. Esto convierte al Protocolo GEI en una herramienta central de gestión de la sostenibilidad y ayuda a las empresas a asegurar su competitividad en una economía cada vez más consciente del clima.
El Protocolo GEI también desempeña un papel decisivo en la protección del medio ambiente. Gracias a las normas unitarias y al registro normalizado de las emisiones de CO₂, el impacto de las medidas de protección del clima puede compararse y medirse en todo el mundo. De este modo, el Protocolo GEI contribuye directamente a ejecutar los objetivos climáticos internacionales y a reducir las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero.


