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El mantenimiento preventivo es una estrategia de mantenimiento moderna en la que el estado de máquinas y sistemas se supervisa y analiza continuamente con ayuda de análisis predictivos, inteligencia artificial (IA) y aprendizaje automático. El objetivo es reducir el tiempo de inactividad, evitar paradas y prolongar la vida útil de las máquinas.
A diferencia del mantenimiento reactivo (solo se repara cuando algo se rompe) y del mantenimiento preventivo con intervalos fijos, el mantenimiento preventivo se basa en la monitorización de estado y el análisis de datos en tiempo real. Esto permite iniciar las medidas de mantenimiento de forma proactiva y en el momento justo.
El mantenimiento preventivo se basa en el registro continuo de datos de la máquina obtenidos mediante sensores IoT. Se supervisan diversos parámetros, como vibraciones, temperatura, presión y señales acústicas. A continuación, los datos recopilados se analizan mediante algoritmos de aprendizaje automático. De este modo, el sistema reconoce patrones y anomalías y crea modelos predictivos que indican cuándo es probable que falle un componente. Esto permite instalar a tiempo las piezas de repuesto, integrar perfectamente el mantenimiento en el proceso de producción y evitar paradas imprevistas.
Sin embargo, la implantación del mantenimiento preventivo es compleja. Las empresas se enfrentan al reto de recopilar y procesar grandes cantidades de datos de alta calidad (big data), definir valores límite adecuados para la carga y el desgaste y construir una potente infraestructura de datos. Además, hay que desarrollar modelos digitales de las máquinas, formar algoritmos de IA e integrar la solución en los procesos de mantenimiento existentes. Solo mediante la interacción de estos factores podrá el mantenimiento preventivo desarrollar todo su potencial.
El mantenimiento preventivo se utiliza en muchos sectores profesionales. En producción y fabricación, optimiza los procesos de mantenimiento y baja los costes. En ingeniería mecánica, es un núcleo de las normas de la Industria 4.0. En el sector del automóvil, ayuda a evitar reparaciones imprevistas, mientras que en la aviación y el transporte ferroviario aumenta la seguridad y la disponibilidad de vehículos y sistemas. También desempeña un papel central en la industria eólica (por ejemplo, en los aerogeneradores).
Con el aumento de la digitalización, las redes IoT y el uso de análisis de datos con apoyo de IA, el mantenimiento preventivo se está convirtiendo en el estándar de la fábrica inteligente. Se considera uno de los pilares más importantes de la Industria 4.0, ya que aumenta la productividad, baja los costes y prepara a las empresas para el futuro.